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¡Abre tu ventana mental para respirar aire fresco!


Cuando iniciamos una nueva experiencia de vida, nos sentimos con la esperanza de que todo va a estar bien y mejor; tenemos altas expectativas de que el cambio será bueno o de que es la oportunidad que estábamos esperando para seguir con nuestro camino hacia lo que deseamos. Es como levantarse por la mañana, ABRIR LA VENTANA y sentir la primera respiración del día; esa que nos llena los pulmones de AIRE FRESCO, que nos vitaliza y que nos dará la energía para empezar con ánimo y seguir adelante.

Si comparamos lo anterior con el inicio del ciclo escolar que estamos comenzando; en el que maestros, alumnos, padres de familia y directores, debemos abrir nuestras ventanas y respirar aire fresco para iniciar el año revitalizados y vivir cada momento con el ánimo, el entusiasmo y la energía necesarias que nos permitan lograr que nuestros objetivos se conviertan en realidad, y que los retos que se van presentando en el camino, ya sean de crecimiento personal o profesional, estallen en un satisfactorio y maravilloso… ¡Lo logré!

Mis años de experiencia profesional dentro del sector educativo; tanto como director, profesor, o incluso como estudiante, me han enseñado a percibir cada ciclo escolar que comienza, precisamente como una respiración profunda de aire fresco que llena mis pulmones, y hay tanta fuerza en mi comunión con el oxígeno, que es impresionante hacer conciencia de que estoy vivo, y esa sensación es casi comparable con el más glorioso de los placeres.

Ese aire fresco es energía motivante que me impulsa a buscar opciones diferentes para cambiar patrones improductivos establecidos, romper paradigmas y atreverme a actuar de forma diferente. Es decir; de manera más creativa e innovadora, y que me implique nuevos desafíos que estimulen mi deseo de contribuir y lograr que las personas que están a mi alrededor sean cada vez mejores y más felices: Mis alumnos, mis compañeros maestros, los padres de mis alumnos, los padres de los padres, la comunidad estudiantil, las familias completas y toda la sociedad que tanto nos necesita.

Ahora quiero hacer una pausa para reflexionar respecto a lo siguiente:

¿Qué pasaría si un día dejo de abrir mi ventana?

¿Qué pasaría si un día dejo de respirar aire fresco?

¿Me muero?

Literalmente tal vez no, pero en la comparación que estoy haciendo con mi vocación dentro del ámbito de la educación, definitivamente no imagino un día de mi vida sin alimentarme con el oxígeno del conocimiento, con el aire fresco de la renovación, de la innovación, del crecimiento, de la trascendencia y el aprendizaje continuo.

-Sería como quedarme sin alma, sin sed, sin hambre, sin el propio aliento-.

Puede parecer exagerado mi planteamiento, pero si tú que me lees estás dentro del sector educativo, estarás de acuerdo conmigo y sabrás que existen casos de directivos, maestros y hasta estudiantes que han dejado de abrir sus ventanas para respirar aire fresco y actualizarse, renovarse y trascender dando siempre lo mejor de sí. Contrario a ello; viven cada día y cada ciclo escolar respirando la toxicidad del costumbrismo, de la apatía, de los viejos paradigmas que los convierten en fantasmas casi invisibles para quienes los rodean.

“Es tanto de lo mismo y tan repetitivo que están cansados de ellos mismos y de sus circunstancias”.

¡Espera!... Sé que tal vez los tres párrafos anteriores parecen mostrar dos drásticos rumbos: el de los buenos y el de los malos, pero tengo una mala excelente noticia para todos.

La mala es que…, SÍ… Si eres de los que ya no abren su ventana para respirar aire fresco, entonces significa que sigues haciendo lo mismo que todos y lo mismo que siempre, y entonces seguirás obteniendo los mismos resultados que todos y para siempre, o al menos hasta que decidas pararte de la silla del conformismo y abras esa maravillosa ventana del aprendizaje y del cambio, y aquí viene la EXCELENTE NOTICIA...

No importa si llevas un rato con tu ventana cerrada; o si eres de las personas que día a día buscan aventuras que les permitan estar a la vanguardia en el maravilloso mundo del aprendizaje. A final de cuentas, “el pasado ya no está y si seguimos aferrados a él, no tendremos ni manos ni fuerzas para abrazar el presente y encaminarnos hacia un futuro prominente y mágico”.

Si quieres conseguir trascendencia aportando a la educación, lograr que los cambios que respires sean ventanas abiertas que permitan la entrada de aire real y puro, que tus objetivos no se queden en tan solo buenos deseos o bonitas intenciones, si eres un(a) innovador(a) docente, padre de familia, directivo o académico que quieres cada día dar lo mejor de ti mism@ en el salón de clases, o cuando estás conversando con un padre de familia, o cuando estás intercambiando ideas con el director o coordinador sobre cómo mejorar la formación educativa de tus alumnos o del plantel; entonces te invito a que sigas éste post en el que te daré TIPS DE COACHING EDUCATIVO que te permitirán abrir cada mañana tu ventana, respirar profundamente el aire puro del conocimiento y tener la energía suficiente para ir directo a la acción, pasando de donde estás, a donde quieres estar; haciendo lo que te apasiona y de la forma en que has soñado se haga realidad.

¿Estás list@ para abrir tu ventana y respirar aire fresco todos los días?

¿Quieres probar y acompañarme?

¡Adelante!

Bienvenid@ al mágico mundo del Coaching Educativo.

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El Coaching Educativo es una herramienta poderosa que nos ayuda a ayudar; a servir mejor como educadores o maestros, como escuelas de aprendizaje, no solo de enseñanza.

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Contáctanos!... Te estamos esperando.


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